Odio a este niño

Agosto 29, 2007

Odio a este niño; ni siquiera se merece el odio jarocho, porque ese es chistosón. Antes, para crear paisaje a este comentario, debo decir que provengo de una familia católica mexicana; no puedo decir prototípica porque esta familia más bien se acerca a una familia México-itálica: todos se quieren y se ayudan mucho pero también gritan en las comidas y en las bebidas, sobre todo en las bebidas. Se aman, se quieren matar, se lavan y se vuelven a amar. Solemos comer muy bien y nos la pasamos idém (valga el acento para causar rima). Bueno, pues yo fui creado y criado de esta familia eminentemente católica y esa religión profesé hasta que un día al dejar pan de regalo a los padres me impidieron el paso al atrio ya que iba a llegar “El Santísimo”. No lo entendí. Yo iba a elevar el espíritu de la carne (y el pan del Cisne) al darle a comer a los empleados de Dios, par que éstos tuvieran fuerzas para apurarnos a la vida santificada. Pero ¡oh gran decepción! Los esbirros de Jesús me impidieron el paso ¡a mi casa! Desde entonces a la fecha, he profesado mi más profundo anticatolicismo, para ser más justo, profeso la antireligiosidad: según yo casi todas las religiones tienden a embrutecer al hombre.

Aún así respeto todas las creencias, menos a los idiotas que creen que Maradona es un dios (creen en una entidad gorda y egocentrista y cocainómana que lo único que sabe hacer bien es jugar futbol). A los que no respeto en absoluto es a aquella basura que abusa de la fe y de la necesidad de la gente para sacarles dinero o abusar mental o sexualmente de ella. No soporto a los predicadores.

Tampoco soporto a los niños inteligentes, esos que hablan como adultos, todo propiedad y buen decir. Y qué decir de los rucos que hablan como chavos para conseguir algo. No puedo terminar sin despotricar en contra de los fresas que hablan como nacos y viceversa.

Pues este niño tiene las dos cosas. Quién lo habrá cagado, porque este chamaco no nacío. Quién carajo lo entrenó para empezar a embaucar a la gente. Qué se cree ese pendejete para hablarle a la gente de lo que es bueno si no se ha drogado, tenido sexo, casado con alguien o de menos tener pareja. Cuántas veces ha cometido errores verdaderamente grandes de los cuales se haya tenido que arrepentir; cuántas veces se ha arrastrado del dolor de haber amado sin correspondencia, cuántas veces le han correspondido y se ha sentido el más dichoso. Imagino perfectamente a una señora muymalcojida diciéndole a su bofo esposo: mira amor, debe ser un nuevo Cristito. Y el idiota que asienta la cabeza y pone todas sus esperanzas en ese mequetrefe que hincha el bolsillo de sus papás que también lo bendicen por lo ratero que saliò. Pues bueno Cristito, estoy tallando los pilotes de madera, sacándole punta a las espinas y curtiendo los látigos, alguine te va a vender por unas monedas y no se va a ahorcar (Y pensar que hay niños que están jugando con metralletas y que podrían jugar canicas en sus cuerpos agujereados). Que no te encuentre pinche chamaco baboso, porque vas a conocer lo que es un zape.

La reina del breakdance

Agosto 14, 2007

Ella es Ramirita de Jesús Hortencia del Campo Rodríguez, conocida en el centro como Dh4.ak@tack. ¿Por qué alguien con ese nombre de México profundo puede haberse ganado tal apelativo, propio de los modernos tiempos? A ciencia cierta o a magia negra, no lo sabemos, pero, como en casi todo, hay un par de versiones.

La primera habla sobre el primer nacimiento del breakdance o b-boying, no ese baile de bandas rivales del sur del Bronx, no, este fue mucho anterior. Rami, como le dicen en los alrededores del mercado donde labora como vendedora de hierbas e infusiones, recibió a una visita de un negro copetudo que le pidió, sin mediar presentación, que le vendiera un poco de weed señores, la mera yerba locotronic. Pero como D-tack -como también llaman- no sabía (ni sabe) inglés, pues nomás se le quedo viendo a ese negro copetudo. Un traductor sirvió como puente entre esa necesidad y la oferta del mercado. Ramirita se ve viejita, pero en sus tiempos era la curandera más linda del mercado y Mr. James Brown la invitó a su toquín de esa noche, hace más de 40 años. Después del concierto se reunieron en el desaparecido Hotel Regis y a tragos pasados, Ramirita y Brown fueron a quemartin les hablara. Ramirita, inocente pero vivaz se comenzó a soltar a la voz del negro copetudo, su cuerpo se comenzó a contorcionar y de movimientos rápidos y cadenciosos pasó a un estado robótico y acrobático. A James Brown, say it luod, i´m black and i´m proud, de tanto asombro se le bajó la pacheca.

No sé sabe si Ramirita y Jaime compartieron becho y lecho, de lo que se debe estar seguro es que después de ese viaje el baile de Mr. Brown cambió drásticamente, y con el paso del tiempo el paso del tiempo también cambió la forma de bailar y contorcionarse en las calles de Detroit, Nueva York y el mundo.

La segunda versión es que Ramira, que algunos deforman hasta el Remi, es la madre de todo México. Que con ese cuerpecito endurecido por los años, el comercio y el trajín diario, soporta el ánimo de toda una nación y que mientras haya ramiritas sueltas que tengan el ánimo de contagiar el aplauso ante las proezas, siempre habrán personas que le aplaudan a esas ramiritas y de aplauso en aplauso podemos sostener este país tan chingón.