La reina del breakdance

Agosto 14, 2007

Ella es Ramirita de Jesús Hortencia del Campo Rodríguez, conocida en el centro como Dh4.ak@tack. ¿Por qué alguien con ese nombre de México profundo puede haberse ganado tal apelativo, propio de los modernos tiempos? A ciencia cierta o a magia negra, no lo sabemos, pero, como en casi todo, hay un par de versiones.

La primera habla sobre el primer nacimiento del breakdance o b-boying, no ese baile de bandas rivales del sur del Bronx, no, este fue mucho anterior. Rami, como le dicen en los alrededores del mercado donde labora como vendedora de hierbas e infusiones, recibió a una visita de un negro copetudo que le pidió, sin mediar presentación, que le vendiera un poco de weed señores, la mera yerba locotronic. Pero como D-tack -como también llaman- no sabía (ni sabe) inglés, pues nomás se le quedo viendo a ese negro copetudo. Un traductor sirvió como puente entre esa necesidad y la oferta del mercado. Ramirita se ve viejita, pero en sus tiempos era la curandera más linda del mercado y Mr. James Brown la invitó a su toquín de esa noche, hace más de 40 años. Después del concierto se reunieron en el desaparecido Hotel Regis y a tragos pasados, Ramirita y Brown fueron a quemartin les hablara. Ramirita, inocente pero vivaz se comenzó a soltar a la voz del negro copetudo, su cuerpo se comenzó a contorcionar y de movimientos rápidos y cadenciosos pasó a un estado robótico y acrobático. A James Brown, say it luod, i´m black and i´m proud, de tanto asombro se le bajó la pacheca.

No sé sabe si Ramirita y Jaime compartieron becho y lecho, de lo que se debe estar seguro es que después de ese viaje el baile de Mr. Brown cambió drásticamente, y con el paso del tiempo el paso del tiempo también cambió la forma de bailar y contorcionarse en las calles de Detroit, Nueva York y el mundo.

La segunda versión es que Ramira, que algunos deforman hasta el Remi, es la madre de todo México. Que con ese cuerpecito endurecido por los años, el comercio y el trajín diario, soporta el ánimo de toda una nación y que mientras haya ramiritas sueltas que tengan el ánimo de contagiar el aplauso ante las proezas, siempre habrán personas que le aplaudan a esas ramiritas y de aplauso en aplauso podemos sostener este país tan chingón.

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